Cuando se expone
“HONOR A QUIEN HONOR MERECE”…hay hechos y acciones que así lo demuestran,
¿quién puede ser el más indicado para hablar de sus vivencias sino la propia
persona que ha transitado por el camino de la vida?
Cuando inicié este
trabajo, compromiso conmigo mismo de resaltar los valores de este ser, que lo
ha dado todo por ser, el resultado que ha logrado y que no ha sido fácil, pues
en el sendero trascurrido ha tenido que escribir páginas con la más cara de las
tintas; las lágrimas, así lo ha hecho a quien con toda admiración, respeto y
afecto rindo este homenaje a: EMILIA ZABALLOS PULIDO.
AMIGA, LA VIDA, TE
SEGUIRÁ PREMIANDO Y TUS SUEÑOS SE HARÁN REALIDAD.
Por: Armando Arzalluz Carratalá
Poetadosislas
MI MODESTA APORTACIÓN
AL MUNDO EMPRESARIAL,
Por Emilia Zaballos
Pulido
Desde
mi infancia, mis padres, a los que admiro, respeto y quiero con toda mi alma,
me enseñaron que, sin formación, sin iniciativa y sin esfuerzo diario, no se
consigue nada en esta vida. La Suerte
existe, pero procura que, cuando pase a tu lado, te encuentre trabajando”,
es una de las frases que mi padre me ha repetido una y mil veces.
Toda
mi carrera profesional se ha basado en estas premisas, de las que intento no
separarme porque son las que me han mantenido en la brecha durante todos estos
años.
Mis
comienzos en el mundo empresarial fueron fruto de las enseñanzas que me
inculcaron en casa, de mi vocación y de mi “espíritu emprendedor” y, por qué no
decirlo, “aventurero”. Así, me
introduje en el mundo de la abogacía y de la empresa, sin haber tenido ningún
precedente cercano, ni familiar ni conocido, que me hiciesen pensar en
arriesgarme a emprender un camino de tal envergadura, sacrifico y esfuerzo.
Siempre digo que soy abogada por vocación y empresaria por deformación;
empresaria cien por cien autodidacta, que se ha fabricado a sí misma con
toneladas de sacrificios y esfuerzos, pero también con base en la formación
multidisciplinar (cursos, conferencias y congresos sobre habilidades
directivas, dirección de empresas, conocimientos sobre gestión empresarial,…),
al considerar que la formación es uno de los pilares fundamentales de nuestra
vida personal y profesional.
En
el presente, me considero una mujer cien por cien emprendedora, una de las
pocas en este país que, sin socios sin
prácticamente ayuda (pero con mucho apoyo), ha conseguido fundar y desarrollar
un Despacho Profesional como el que dirijo y haber conseguido el respecto de
clientes, compañeros y profesionales y el máximo reconocimiento y prestigio.
Gran
parte de mi éxito radica en que siempre he intentado “rodearme de personas más
inteligentes que yo” que me han servido de referente, mentores y maestros, de
elementos retadores y motivadores que han hecho que me esfuerce y me supere más
cada día, que mi única meta haya sido siempre el trabajo, la constancia y la
perseverancia.
Personas
que me han hecho crecer como profesional, ya que considero que el factor humano
es el valor fundamental del mundo empresarial y que rodearse de personas comprometidas,
implicadas, motivadas y con las que exista un alto grado de complicidad, es un
objetivo de obligado cumplimiento si se quiere conseguir el éxito profesional.
Igual
que las personas, son esenciales los valores que defienden la forma de actuar
de cada uno, tanto en la vida personas como en la profesional. Siempre que
hablo de valores, suelo hacer un resumen muy somero y reducirlos a 14 en total,
14 principios básicos que creo deberán ser la base de nuestra actitud y trabajo
diario y en todas las áreas de la vida: honestidad, honradez, compromiso,
lealtad, paciencia, aceptación, generosidad, reconocimiento, humildad,
confianza, perseverancia, responsabilidad, coraje y libertad.
Y
estos valores, son los que hacen que un empresario crezca y evolucione profesionalmente,
para que, tanto la empresa como su equipo, lleguen a buen término y puedan
optar al merecido éxito.
Para
que este crecimiento pueda producirse, el empresario tiene que tener la
habilidad de utilizar sus cinco sentidos y adaptarlos a s día a día como
profesional:
-
Vista: El empresario debe ver más de lo que
ve su equipo o sus clientes, no solo en cuanto a estrategia, sino también en
cuanto a proyección de futuro. “Dónde
voy, dónde quiero ir, dónde los quiero llevar”.
-
Tacto: O formas parte del equipo, como uno
más, trabajando día a día, haciendo que sientan que eres parte del grupo,
compartiendo el cansancio, el estrés, las alegrías, etc.…, o jamás entenderás
lo que significa realmente una empresa.
-
Oído: En el mundo actual “la información es poder”, por
lo que tenemos que ser capaces de transformar esa información en posibilidades,
nuevos proyectos y ACCIÓN.
-
Olfato: Para captar buenas oportunidades de
negocio y llegar a ellas, canalizando los esfuerzos propios y los del equipo,
para conseguir resultados y objetivos óptimos.
-
Gusto: Tener la capacidad necesaria para
saborear y disfrutar de los éxitos, una vez conseguidos, compartiéndolos con
las personas que han sido imprescindibles para su consecución: equipo,
clientes, compañeros, colaboradores, amigos, etc.….
En resumen, creo que la base de mi
éxito profesional no deja de ser la suma de todo lo anterior; de una serie de
técnicas debidamente aprendidas en multitud
de horas de formación y experiencia. De un poco de “sexto sentido” y de un mucho de componente humano y, sobre todo,
de las enseñanzas de la mejor Universidad “La
escuela de la vida”.

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